Cómo trabajamos

Desmontamos un problema hasta entenderlo, damos forma a cada pieza pensando en la siguiente y miramos con más atención donde las piezas se unen.

El método

  1. Desmontar el problema

    Entender va antes que diseñar. Empezamos por escribir aquello con lo que un producto se encontrará en el mundo: quién lo usará, en qué dispositivo, en qué idioma, con qué tipo de conexión y qué debe pasar con lo que comparta.

    La entrada de una escuela, el teléfono compartido de una familia y la terminal de un desarrollador plantean preguntas distintas.

  2. Dar forma a cada pieza para que encaje

    Cada pieza se hace pensando en la siguiente, desde lo que una persona ve y toca hasta los servicios y las protecciones que hay debajo.

    Las piezas que encajan no necesitan forzarse, y un sistema hecho con ellas puede explicarse a quienes dependen de él.

  3. Mirar con más atención donde las piezas se unen

    La mayoría de los fallos ocurren en las uniones: un mensaje que pasa de un idioma a otro, un teléfono plegado a medias, un pago escolar que espera su segunda firma.

    Ahí es donde miramos con más atención, y seguimos mirando después del lanzamiento.

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